Presencialidad o Mortalidad – Covid 19. Una visión jurídica.

Existe una dicotomía, en la situación actual del país, sobre ¿Cuál será la responsabilidad de las universidades en el regreso a clases en pandemia?

Consientes que en los últimos meses el nivel de mortalidad por Covid 19 ha aumentado, a pesar del plan de vacunación «mi vacuna», estamos listos en realidad para volver a las aulas, en mi concepto digo No, no estamos listos, no tenemos las garantías suficientes para volver a clases, sabemos que estamos exponiendo a nuestros jóvenes y niños no únicamente al contagio propio sino a la propagación de un virus que al parecer no tiene piedad, de que nos sirve haber estado en casa más de un año, de que nos sirve haber perdido nuestros negocios, si al final en el mayor pico de contagio, dónde quedaron los discursos del gobierno de que están para cuidarnos, en mi sencillo pensar si ya esperamos más de un año, esperemos un poco más, no queremos más muertes, no queremos perder más familiares.

Ahora bien quiero que pensemos un momento cuál será la responsabilidad de los diferentes centros educativos con respecto al contagio y a la salud de los estudiantes su personal administrativo y docentes, recordemos que cuando inició la pandemia el covid 19 se convirtió en una enfermedad de riesgo laboral por medio del decreto 676 del 19 de mayo de 2020, para el personal de salud y personal administrativo de centros de salud, es por tanto muy importante revisar ese vacío jurídico o me preguntó si ahora será una enfermedad laboral para todos los que tienen que asistir y exponerse al contagio. Es por eso me preguntó si hablamos de ¿presencialidad o mortalidad?

Revisemos si en Colombia actualmente tenemos  4.375.861 casos confirmados de covid 19 eso quiere decir que casi el 10% de toda la población en Colombia, esta contagiada estamos en un punto de quiebre bastante alto, porque no se ha tomado medidas correctivas a tiempo, no se ha implementado campañas adecuadas que disminuyan el riesgo de contagio, no existe un seguro que respalde la vida por el contagio de nuestros jóvenes y niños que no han podido acceder al beneficio de la vacuna, si bien es cierto que existe la necesidad de una apertura económica que nos permita volver poco a poco a nuestra rutina, también es cierto que no existe ninguna garantía de que la única salida que se tiene es el regreso a clases, no es justo que mandemos al ruedo a los jóvenes y niños con el fin de comprobar si es viable o no el regreso a la rutina, está bien, los docentes y personal administrativo se encuentra vacunados, pero las personas de la ruta escolar, de las tiendas, las personas que se encargan de las fotocopias, librerías, bibliotecas, preparación de alimentos, entre muchos otros

hay que entender que la vida escolar no es únicamente el contacto directo entre profesores y estudiantes o personal y estudiantes, incluye un sin número de relaciones sociales que no va a ser controlable hasta el momento en que el gobierno aumente el plan de vacunación y se tomen medidas reales de prevención, es cierto que en los últimos meses muchos jóvenes han salido a protestar por sus derechos exponiéndose al contagio, de manera autónoma, pero la responsabilidad es propia y exclusiva del individuo, porque han sido muchos también quienes hn tomado la decisión de permanecer en casa y evitar el contacto por ellos mismos y sus seres queridos, si no hay garantías no debe haber presencialidad, no hay asistencia médica, no hay camas uci, no hay seguros de riesgos con algunos estudiantes, no hay obligación de vacunarse. ¿Entonces que hay?, hay muertes, hay secuelas, hay familias incompletas hay problemas de gobernabilidad.

Necesitamos una política que nos proteja, que sea consecuente con las necesidades de los colombianos y nos permita generar una garantía de cuidado, que no tengamos que llorar más muertes ni tampoco aprender a vivir con secuelas, la vida tiene un valor más grande que la matrícula de un colegio o una universidad, y somos nosotros los padres y los estudiantes quienes deberíamos tener la opción de volver o no a las instituciones, dentro de su autonomía y de su auto cuidado, es tiempo de decidir qué clase de vida es la que queremos vivir.

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